dissabte, 8 de juliol de 2017

Raó i religió



Mondrian 1921


"Si hay algo que parece quedar claro en toda la gama de expresiones de Wittgenstein es su separación tajante entre creencia religiosa y ciencia. El creyente no utiliza hipótesis, ni necesita soporte empírico para sus supuestos, ni cuenta evidencia alguna en contra de sus conclusiones. Si esto es así, está fuera de lugar hablar de razones, de conclusiones o de inferencias al modo de las ciencias. Resulta, por tanto, impropio llamar irracional al creyente. Si se sitúa éste fuera de lo que normalmente se entiende por razones, llamarle irracional no tiene sentido. ¿Qué es entonces el creyente? Alguien vuelto de espaldas a lo que ordinariamente se llama creencia en nuestro lenguaje; esto es, en la creencia no se trata de probabilidades, de supuestos más o menos apoyados en datos históricos o de otros dominios, sino de utilizar unas determinadas imágenes (pictures) en un sentido distinto del común. El creyente, en consecuencia, distorsiona el lenguaje, le da una proyección que se aparta de la normal. De aquí que no sepamos, enfrentados a las afirmaciones de aquel, si le entendemos o no, si estamos de acuerdo o disentimos. De ahí también que sea una empresa fuera de lugar el intentar refutarle. Para ello uno debería tener las mismas imágenes (pictures), o debería de usarlas el creyente en su forma normal, en cuyo caso habría dejado de ser creyente."


Javier Sádaba, Lenguaje religioso y filosofía analítica (1977), p. 60-61