dijous, 21 de maig de 2015

Fragments necessaris




Twombly 2001


"En cada religión algo existencial se revela: algo relevante y necesario para el reconocimiento de los grandes misterios que circundan la vida humana, y que hacen de ésta un enigma difícil de descifrar. La religión da a veces con la cifra simbólica que, convenientemente elaborada por la reflexión filosófica, puede actuar como llave hermenéutica para penetrar, aunque sea de modo precario, en estos misterios.

Esta revelación és simbólica. Lo cual significa que hace referencia a Grandes Ideas que nos azuzan a modo de enigmas sobre nuestra esencia y existencia, pero que sólo son expuestas de forma indirecta y analógica.

(...)

Toda religión es, pues, fragmentaria. No existe ninguna "religión verdadera". Pero las grandes religiones históricas y contemporáneas son, todas ellas, verdaderas religiones. Sólo que ninguna de ellas puede arrogarse el papel de aquella religión que realiza la esencia o el concepto mismo de lo que por tal quisiéramos reconocer.

Ante el descrédito de lo religioso algunos pensadores apologetas tienden a destacar la religión que consideran verdadera apartándola del "género religión". Dicen que la religión que ellos acreditan como verdadera (el judaismo, el cristianismo occidental, por ejemplo) no es tanto una religión como una "experiencia de vida". Se trata de un subterfugio que no puede amedrentarnos ante nuestra convicción de que no hay privilegio alguno en el ámbito religioso.

Cada fragmento es necesario. Pero ninguno puede ordenar los demás comno escalones o gradas de lo que en él (y sólo en él) se constituye como "totalidad concreta". No hay tal cosa "total" sino, siempre, parcialidad y fragmento; si bien en este carácter rebajado halla toda religión su verdadera oblación, su kenósis, la prueba mediante la cual halla, a través de un ascetismo que impide su enceguecimiento y su hybris, su auténtica medida; su verdad parcial pero necesaria, insustituible.

Y en este sentido todas tienen algo que revelar; algo específico que ellas, y sólo ellas, pueden manifestar. Ninguna se solapa con las demás; ninguna absorbe o "supera" a las otras; si bien caben toda suerte de impostaciones sincréticas, o de conjugaciones e injertos. Pues toda religión es por naturaleza siempre impura. Se halla siempre, hoy como ayer, abierta a toda suerte de ingerencias y contaminaciones." 


Eugenio Trías (a "La necesidad de pensar la religión" dins de Los temas de nuestro tiempo, FAES, gener 2002, pp. 209 a 228)