dilluns, 18 de novembre de 2013

Teresa de Jesús





El amor perfecto tiene esta fuerza: que olvidamos nuestro contento para contentar a quienes amamos. 


No le parece que ha de haber cosa imposible a quien ama. 


La mejor manera de descubrir si tenemos el amor de Dios es ver si amamos a nuestro prójimo. 


La perfección verdadera es amor de Dios y del prójimo. 


Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor. 


Tristeza y melancolía no las quiero en casa mía. 


No son buenos los extremos aunque sea en la virtud.



Santa Teresa de Jesús (1515-1582)