dijous, 12 de novembre del 2009

Hegemonies axiològiques







Diu en Ferran Requejo, parlant del llegat d'Isaiah Berlin:

"A partir de una lectura heterodoxa de los pensadores románticos anti-ilustrados, Berlin reinterpreta los valores de la Ilustración y sus derivados. El pensamiento occidental, nos dice, ya sea en sus versiones racionalistas de raíz griega o de raíz religiosa cristiana, ha asumido usualmente tres consideraciones: a) que toda pregunta tiene una respuesta racional, b) que dicha respuesta es única y cognoscible, y c) que todas las respuestas consideradas verdaderas o correctas son compatibles entre sí. Berlin muestra como cada una de estas tres consideraciones resulta cuestionable. Las ideologías políticas o religiosas basadas en una perspectiva teórica única no tan solo resultan irrealizables (y han mostrado una faz de terror cuando han tratado de ponerse en práctica), sino que también son incoherentes (se basan en una mala teoría). El “monismo”, contrapuesto al pluralismo, nos dice Berlin, está en la raíz de todo extremismo. El fondo moral de la humanidad está revestido por un “pluralismo de valores”, es decir, por valores heterogéneos que no pueden ser reducidos a un principio único o a una combinación universal y permanente de valores aplicable a todos los individuos y casos prácticos. En contra de lo que presuponen la mayoría de ideologías políticas o religiosas, la heterogeneidad moral imposibilita una combinación armónica de valores. Existen, más bien, diversas maneras de ser racional y de ser moral frente a una situación determinada. De esta manera, Berlin afirma tres cosas: a) la irreductibilidad de los valores: éstos últimos son diversos entre sí, no es posible derivar unos de otros -la libertad, la igualdad, el conocimiento, la justicia, la amistad, etc., ni es posible derivarlos de un único valor superior; b) el agonismo de los valores: éstos son a menudo incompatibles entre sí; los valores compiten entre sí, la lucha moral no suele producirse entre el bien y el mal, sino entre el bien y el bien; y c) la incomensurabilidad de los valores: los conflictos morales no suelen ser decidibles en términos universales, ya que muchas veces los valores no son comparables ni medibles con una misma escala. De todo ello nos hablan de forma magnífica las tragedias de la Grecia clásica y de Shakespeare. Todo ello, sin embargo, no significa adoptar una posición relativista o escéptica en el ámbito político y moral. Berlin defiende un papel activo de la razón en los conflictos políticos y morales. Pero ahora la discriminación entre acciones alternativas resulta mucho más contextual que lo que suponen las concepciones “racionalistas” de tipo religioso, político o moral. La razón juega un papel en el momento de establecer una priorización y una interpretación de los valores en disputa Pero ante una situación concreta, muchas veces no habrá solo una única posición moral o racional “correcta”, sino varias. A pesar de nuestras diferencias genéticas y culturales, los humanos compartimos deseos y necesidades. Existen “males universales” a evitar (esclavitud, tortura, genocidio, opresión de las minorías, etc.). Pero, en positivo, ninguna concepción moral puede pretender defender el verdadero “bien humano”. Tal vez algunos consideren que el pluralismo de valores no sea una concepción de la moralidad para quedarse en ella, pero creo que como mínimo se trata de una concepción para “pasar por ella” si queremos despertar del “sueño dogmático” en el que siempre tratan de meternos las teorías políticas o religiosas que pretenden saber bastante más de lo que pueden mostrar razonablemente."

I afegeix en un altre moment:

"(...) lo humano resulta contradictorio ya que los valores desde los que intentamos ordenar moralmente el mundo resultan a menudo irreconciliables. Tomados aisladamente, el amor, la justicia, la libertad, el deber o la amistad, resultan efímeros en lo práctico y abocan al dogmatismo en lo teórico. Se trata de valores convenientes pero que no pueden ser sintetizados de una manera armónica. El conflicto moral es entre el bien y el bien. Una característica de nuestras acciones prácticas que resulta informativa para las democracias. En contraste con el mundo que muestran las tragedias, las ideologías monistas –aquellas que aún pretenden la armonía moral reduciendo la pluralidad a un único principio superior- se revelan empobrecedoras y coactivas (como buena parte de las versiones religiosas monoteístas o de las ideologías políticas totalizadoras). (...) Somos también lo que hacemos. Pero las acciones humanas nunca configuran una imagen única, sino los múltiples destellos de un “espejo roto” moral (Vidal-Naquet). No seremos más justos tratando de enmascarar la pluralidad contradictoria en la que debemos actuar. Y probablemente tampoco seremos más felices."


Pregunta: la incommensurabilitat dels valors, porta llavors a que la preeminència d’un o altre sigui una qüestió del poder del que disposen els partidaris d’un o altre valor? El que en Requejo diu és assenyat, raonable, higiènic i atractiu, especialment des del moment que ho diferencia del relativisme moral; però si no hi ha jerarquies ni relativisme, què hi ha? Com es determinen les hegemonies axiològiques? I sempre acaba havent-hi una dominant axiològica o altra, si més no en la pràctica, en la dinàmica real de les coses; potser a nivell teòric podem deixar-ho en taules, però a la realitat sempre acaba dominant alguna posició. És aquí on entra en joc la política ben entesa?